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Antes del plebiscito de la paz que tuvo su epílogo este dos de octubre en Colombia, el tema político a nivel local y en cada departamento se movía en torno a las preferencias de los caciques que habitualmente cuentan con las preferencias y las mal llamadas para muchos, maquinarias electoreras.

Por José Octavio Marín Naranjo

 En el Quindío después de lo sucedido el 25 de octubre del año pasado con los resultados en las urnas, se decantó un nuevo panorama que pintaba para un cacareado cambio total por parte de algunos cacaos del periodismo regional y la misma sociedad. Fue la época de la iglesia católica con la llegada del ex sacerdote Carlos Eduardo Osorio Buriticá a la gobernación del Quindío y el triunfo en llave con Carlos Mario Álvarez a la alcaldía de Armenia, todo ello de la mano del bloque liberal entronizado en la casa Valencia Franco. Quienes le apostaron al religioso y al filósofo, aseguraban y pregonaban que Misión Posible y  el Quindío si tenía cura. Lamentablemente a diez meses de gestión tenemos que reconocer que en el orden departamental la situación apremia, angustia y el panorama no es muy claro para el gobernante, quien ha dejado de lado a sus más connotados aliados de su campaña, desconociendo su labor y creando una estela de sinsabor y desilusión en un gran sector de la región, una circunstancia que aún puede ser superada por Osorio Buriticá puesto que aún tiene tres años y tres meses de gestión. Los efectos en la administración municipal son menos lesivos, Carlos Mario mantuvo la línea de cordialidad, bajándole a la rivalidad personal con la oposición, ha guardado prudencia, equilibrio, paulatinamente le abre las puertas a otros sectores, además de implementar e intentar con los pocos recursos comprometidos ir concluyendo proyectos viales y obras en muchos sectores de la ciudad. Carlos Mario, aunque dejó de visitar a sus amigos del común en las calles céntricas de la ciudad como lo hacía cuando era un ciudadano normal, mantiene ciertas expectativas humanas, con menos arrogancia, soberbia y prepotencia que al parecer mantiene al jefe del piso 19. Bueno, digamos que son sus personalidades, muy distantes entre el uno y el otro.

Ese entorno una vez se cumplieron las elecciones del 2015, golpeó con dureza las toldas de Cambio Radical el otro bloque mayoritario, tanto, que el liberalismo se entronizó con toda su corte en el poder regional, gobernación y alcaldía, un gran triunfo.

Viene la segunda parte

Pero la vida tiene sus cambios, Carlos Eduardo Osorio aun no despega con firmeza en su mandato, y el alcalde como lo dijimos arriba logra sostener un equilibrio en su gestión contando con Luz Piedad como su aliada principal, mientras en el departamento aunque la ex alcaldesa pisa duro, hay quienes sostienen que las relaciones con el gobernador no son muy buenas y que en cualquier momento se rompe la cuerda.

En esos cambios bruscos que da la vida, el proceso de paz que aún mantiene el gobierno nacional en La Habana con las Farc pese al revés del domingo, le dan otro matiz al entorno político nacional; el plebiscito juega su papel más trascendental en la vida de la nación en la jornada dominical que pasó, y de ser un mecanismo de participación ciudadana donde se suponía cada colombiano deseaba avalar el acuerdo de paz, ocurrió lo inesperado; un movimiento político, no afín con el gobierno, rebelde y opositor en todas sus decisiones, consigue lo insospechado, ganar el plebiscito con el No. Quieran o no quieran, la política se mezcló en todo su contexto con el proceso. Uribe Vélez, Iván Duque, Carlos Holmes Trujillo, Oscar Iván Zuluaga, Francisco Santos entre muchos otros, aseveraron en tono burlón que lo ocurrido el domingo no tuvo esa mezcla de política con paz, pero curiosamente sí celebraron el domingo en la noche como un verdadero triunfo proselitista en Rionegro y en las distintas sedes donde ganó el No enmarcado en el proyecto de Centro Democrático.

Esos resultados alteraron nuevamente la ruta para el futuro político del país. En el Quindío la exgobernadora Sandra Paola Hurtado se alineó con el No, y en una labor gigantesca recorrió el departamento presentando los instrumentos que enfocaban el No para el plebiscito, se dejó sentir con todo su grupo de trabajo, y una vez conocidos los resultados, su movimiento se oxigenó, como CD se oxigenó en todo el país, tanto que colocó al gobierno y a la guerrilla contra la pared, hasta el punto de provocar el colapso nacional y originar el diálogo con el gobierno nacional en la mañana del miércoles en la propia casa de Nariño; Santos Calderón desmejorado por la derrota del domingo, Uribe Vélez y el reencauchado Andrés Pastrana se sentaron a conversar para dirimir el inconveniente que se supone no es político, pero sí contiene todos esos matices.

Aquí queda marcada una nueva hoja de ruta para el país, pues son los grupos y sus jefes políticos los que están provocando este limbo jurídico y legal sobre la paz. Centro Democrático saca pecho como el ganador y como triunfador exige cambios a los acuerdos, y de ñapa muy seguramente solicitará arreglos con el gobierno para beneficiar su causa, mejor dicho, hagámonos pasito. Para CD se despeja el futuro con motivo de las próximas elecciones tanto para congreso como para presidencia, se revitalizan Pastrana, Ramírez, Ordóñez y toda su cuerda, mientras quedan en entredicho Vargas Lleras por su indecisión con el Sí o con el No, liberales, parte de conservadores, U y quienes respaldaron la causa del señor Juan Manuel Santos, duramente cuestionados y con renuncia de ministros y delegados. Hoy tenemos sencillamente que decir, que para las próximas elecciones la ruleta vuelve y juega, aquí y en todo el país.       

Por EL EJE

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