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Además de la falta de gestión para lograr proyectos que estimulen el empleo en la región, representantes de sindicatos en el Quindío reconocen que el asistencialismo y la ausencia de laboriosidad explican las cifras de desempleo en Armenia, la tercera ciudad del País con mayor tasa de desocupación, con 13,9%, según el Dane.

Por: Nelson Murillo E.

El presidente de la Confederación General de Trabajo, CGT, en el Quindío, Hugo León Echeverry, explicó que parte del problema del empleo en Armenia es cultural. Ya que algunas personas prefieren dejar de trabajar a hacerlo bajo ciertos criterios.

“En la subcomisión de políticas salariales y laborales del departamento, Comfenalco y el Sena desde las oficinas de servicio de empleo han registrado como algunas personas han llegado al colmo de exigir no trabajar sino de lunes a viernes o sábado al medio día a más tardar; o no trabajan, ni de noche, ni sábados, ni domingos, ni festivos. Por eso, muchas veces los supermercados de grandes superficies y grandes empresas han necesitado personal y lo han tenido que buscar en Pereira, Manizales o Cali”.

Asistencialismo nocivo

Para explicar que el promedio nacional de desocupación está en 9,5%  y en Armenia está en 13,9% con una informalidad en crecimiento, el directivo sindical también señaló con un ejemplo al asistencialismo: “una familia de tres o cuatro miembros donde haya un anciano, un joven, una madre cabeza de familia reciben hasta tres subsidios mensuales del gobierno y con eso se conforman. Además llegan a asegurar que si consiguen un empleo formal, pierden el Sisben, Familias en Acción, Jóvenes en Acción o el programa del adulto mayor”.

¿Tampoco quieren estudiar?

Como miembro de la junta directiva del Sena, Hugo León Echeverry también ha visto cómo se pierden cuantiosos recursos por falta de personas que aprovechen las oportunidades. «El Sena, para los estratos cero, uno y dos sisbenizados, tiene auxilios para estudio hasta de 190 mil pesos mensuales. Con ese dinero los jóvenes pueden pagar su transporte, consumir refrigerio y, tristemente, ni así aparecen a estudiar. Por esta situación han tenido que regresar en los últimos tres o cuatro años para el Fondo de Apoyo a los estratos menos favorecidos para capacitación y estudio un promedio de mil millones de pesos por año, es increíble”.

Este análisis deja abierta la necesidad de promover con ejemplos positivos una cultura de la laboriosidad en el Quindío, recordando como los primeros habitantes del departamento construyeron con tesón su patrimonio. Evitando de paso la proliferación del estilo de vida, identificado por un estudio del Banco Mundial como «Ni-Ni», Ni trabajan, Ni estudian en nuestro departamento.

 

Por EL EJE

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